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2 Respuestas a “COLABORA

  1. El síndrome de Medea
    © Rosetta Forner
    Publicado en La Razón 17 febrero 2012
    http://www.larazon.es
    http://www.anticoaching-and-animacoaching.com

    Traigo a colación el síndrome de Medea por ser un hecho que se presenta cada vez más en el marco de la subjetividad contemporánea. En la tragedia griega, se muestra como Medea considera a sus hijos objetos con los que puede hacer lo que quiera, por eso los mata para vengarse de un marido infiel. Hay quien usa a sus hijos como bala para romper en mil pedazos el corazón y el alma del otro progenitor. Los padres matan tanto como las madres. Hay poca información sobre el filicidio: algunos se suicidan después de matar al hijo, otros dicen no recordar nada. No cabe en la cabeza de alguien ‘normal’ que vengarse pueda en los hijos la rabia y el odio que siente por la ex pareja. No sé quién hizo desaparecer a esos niños, ni si fue el padre el responsable directo: sólo el cielo lo sabe. En varios de mis libros he recalcado la importancia y la responsabilidad de averiguar quién es y qué tipo de alma alberga ese hombre al que una mujer quiere convertir en padre de sus hijos. Y, viceversa. Puesto que los hijos son lo más sagrado para muchos padres y madres, al igual que no construiríamos una casa en un terreno inestable, no deberíamos tener hijos con alguien que no sea un alma buena, de fiar, que sepa amar, y esto es válido tanto para hombres como para mujeres. Sigo pensando que actualmente nos falta amor y nos sobra miedo. Ojalá Ruth y José estén vivos y puedan volver a ser abrazados por aquellos que les aman. Ojalá su ángel de la guarda no estuviera de vacaciones ese día.

  2. link para ver la portada de este libro y saber más:
    http://planetadelibros.com/l-59023

    (C) LAS DAMISELAS SON DE VENUS Y LAS REINAS SON DEL PLANETA QUE LES DA LA GANA (ZENITH/PLANETA)

    *********************
    EXTRACTO:

    Desde mi planeta hadado

    “Cuando comprendan que deben hacer de sí mismas lo mejor que les ha pasado, aprenderán a cuidar y a sanar su alma. Sanar pasa por aprender a ser el alma que una mujer es desplegando su singularidad. Sanar pasa por aprender a ser madre, hija, amiga, compañera y portadora de visión de sí misma.
    La solución para tener una vida feliz, y recuperar la dignidad femenina está en manos de las mujeres. Cuando ellas quieran, el mundo se rendirá a sus pies. Solo tendrán que ser auténticas y no renegar de sí mismas. Tan sólo será necesario desplegar las alas, ponerse la corona y asombrar al mundo con su singularidad. Ser mujer es una misión humana que comenzó con la primera Eva.”

    Rosettianeando y animando a ser ImPincs (Impolíticamente Incorrectas).

    Nunca permitiré que nadie me diga que no soy excepcional. Nadie, y mucho menos las mujeres deberían permitir que les hagan creer que son lerdas, tontas, memas o inferiores. Y, ellas, menos que nadie, deberían ‘ponerse un burka por amor’, bien sea éste literal o simbólico. En pleno siglo 21, demasiadas mujeres siguen abjurando de sus neuronas, y poniendo su dignidad, y a veces, hasta integridad física, a merced del primer macho que pasa por su vida, y todo en ‘nombre del amor’, que no es si no la excusa más ofensiva que un ser humano íntegro, maduro emocionalmente y en sus cabales, pueda proferir. Demasiadas mujeres aún, son hembristas, esto es, una suerte de malditas de sí mismas que se empeñan en seguir los consejos de hombres -independientemente de lo machistas que éstos puedan ser-, y de los nocivos que dichos ‘consejos’ puedan resultar para sus estimas y dignidades de mujer. Se trata de mujeres que no siguen los consejos, ni leen los libros de mujeres ‘reina’, porque no soportan ver reflejadas en ellas su sombra, sus miserias y sus infamias; mujeres que se tiran (a veces, incluso literalmente) por un barranco si es un hombre quien se lo pide, pero que jamás harán caso de las indicaciones de otra mujer simplemente por el hecho de ser hechas por otra mujer. Craso error, no todas las mujeres son ‘lobas’ para la mujer. Algunas son buenas. Son mentoras, amigas, inspiradoras, transformadoras, e incluso pueden ejercer de hadas madrinas para otra mujeres. Obviamente, no todos los hombres son misóginos, ni carroñeros de la estima femenina. Indudablemente, en la viña de Dios hay de todo, de todo… para no aburrirnos.
    La revolución femenina ha quedado, por el momento y si las propias mujeres no lo remedian, en un mero ‘me acuesto con quien me da la gana’. ¡Buena la hemos hecho!, para esto no hacía falta tanta revolución. Yo pensaba que las mujeres luchaban porque querían respeto, defender su dignidad, ser tratadas como iguales, poder optar a estudiar y dirigir empresas así como sus destinos humanos independientemente de su género. Yo pensaba que querían poder tomar decisiones libremente sin que hombre alguno (padre, hermano o marido) pudiese interferir y emponzoñar sus vidas, mentes o almas. En verdad se ha desarrollado la ‘anti-revolución’, esto es, las mujeres han involucionado, y en vez de ir hacia delante, han atrasado y son más damiselas de diadema floja que lo eran nuestras abuelas. Ahora ni se casan por amor ni son amadas ni se sienten felices ni saben adónde fue a parar su inteligencia espiritual. Se ponen ‘burkas’ por amor, se casan para que les paguen facturas o pagarlas a medias, tener fama, coche y/o casa más grande que sus amigas, para no ser fracasadas, para tener un padre legal para sus hijos, para tener aquello que por ellas mismas no tendrían a no ser que se esforzaran mucho y se comprometiesen en la verdadera re-evolución emocional que aún tienen pendiente la mayoría de las mujeres.
    ¿A dónde fue a parar la dignidad femenina?
    Tanta ‘corin tellado’, tanto ‘mi amor le cambiará’, tanto damiselez aflojada de ‘por amor, lo hice por amor’. ¡Basta ya de usar el nombre del amor en vano! No hay peor enemiga de una mujer que ella misma. Ergo, ella misma puede ejercer de redentora y de hada madrina de su estima si así lo desea.
    Los hombres están acostumbrados a jugar en equipo, las mujeres a dar con el ostracismo en las narices a toda aquella que se empeña en ser diferente, auténtica y pasa de la ‘chula’ del barrio o de la clase. Las mujeres ‘chulinas’ son una sub-especie muy venenosa de las damiselas de diadema floja, pues odian a las mujeres-reina y hacen todo lo posible por humillarlas, ningunearlas o vilipendiarlas. A las ‘chulinas’ les encanta presumir de ‘yo consigo lo que quiero, porque soy más lista que el hambre, En cambio, tú, eres tonta y por eso o no tienes churri ni esto ni lo otro…” Ay de estas chulinas que en cuanto huelen a una reina les babean las maldades de su maltrecha dignidad, y los celos de su ausente estima. Mareadas por la necedad de su inferioridad auto gestada, ni suelen leer libros escritos por otra mujer, ni la respetan, ni se solidarizan con ella, ni están dispuestas a perdonarle la vida si por su camino se cruza. En su lugar, buscan la manera de ignorarla, como poco, o de menospreciarla haciendo como que su trabajo, sus ideas o su estilo de vida (soltera, divorciada, anti pendón verbenero…), es antediluviano o poco femenino. A estas chulinas les pones un hombre, y babean, levantan la patita y lo que sea para conquistar sus favores. Si no hubiera aún mucha estulticia, si la dignidad no hubiera sido espantada de las almas femeninas, pocas o ninguna mujer se creería ese cuento de “mi amor le cambiará y otras memeces varias”.
    Cual niñas de quince años cuyas hormonas físicas les marean lo inmareable, puesto que aún no hay completado el proceso de ‘oruga a crisálida’ y confeccionado su par de alas de luz, abjuran de su sentido común y pierden el oremus en cuanto un caballerete de tres al cuarto (léase sapo sapete sapón) les hinca el ojo, y lo que no es el ojo, en las entendederas. Por consiguiente, por amor le entregan su dinero a un hombre. Por amor se ponen un burka. Por amor se casan con un vejestorio que solo tiene fama y dinero. Por amor se casan para no estar solas. Por amor aguantan cuernos y malos tratos psicológicos e incluso físicos. Por amor les dan a sus hijos un padre que no querría ni el mismísimo diablo. Por amor le pegan una patada en el corazón a algún hombre bueno que osó no plegarse a sus caprichos. Por amor dejan a un hombre bueno y/o a sus hijos para irse con un canalla (a las damiselas les ponen mucho los canallas)… Por amor a la cartera, a la fama, a la posición social, a la tontunera… se casan con quien “no deben, pero pueden”. Son las ‘Ratitas presumidas’ a las cuales se las acaba por merendar el gato de turno, a algunas esto les viene de perillas porque así tienen ‘argumentos’ para convertirse en la víctima de su vida-folletín, y que todo el CdR (Club del Redil), las consuele y de la razón.
    Escribí LA REINA QUE DIO CALABAZAS AL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA (RBA 2004), y LA MALDICIÓN DE EVA (Planeta 2006), con la sana intención de despertar a muchas mujeres. He conseguido, según me cuentan, salvarle la vida a muchas. En cambio otras, me odian, o me ignoran porque les he puesto frente a frente con la flojera de su diadema, y eso duele mucho. No obstante, debo estar creando escuela cuando me copian, por ejemplo, hay un libro titulado ‘Malqueridas’, que copia mi estilo: muchas mujeres me han comentado que se ‘parece’ una barbaridad a mis libros. La autora en cambio, está en las antípodas de parecerse a mí pues es, al parecer, una damisela de floja diadema. Pero, no solo me copian las mujeres, también muchos hombres copian mi lenguaje y estilo pues sabe que llega a las mujeres. Cierto es que los hombres también copian a otros que son geniales o les roban las ideas, ergo no iban las mujeres a ser menos que ellos, sobre todo las chulinas de floja diadema. Nadie es igual a nadie: solo tú eres igual a ti. Por eso, insisto en que cada mujer, y cada hombre, alumbren su singularidad y den alas a sus talentos, porque a la única persona a la que hay que parecerse y emular es a una misma.
    He conocido a mujeres (presas del síndrome de la diadema floja), que en cuanto te conocen te informan del churri que tienen. El otro día, una lectora me confesó que mis libros son tan efectivos que después de leer uno de ellos, se convirtió en reina. ¡Caramba, Ipso facto!, tan sólo con la lectura del libro… Confieso, que yo me lo he tenido que currar. Y, sin embargo ella con tan solo leerse uno de mis libros, ¡agitó el abracadabra y en reina se transmutó! Pero, aún hay más: conoció a un hombre, con el cual matrimonió a las dos semanas. Han transcurrido cinco años. Al concluir su ‘confesión’, me miró como esperando mi aprobación, y al ver que ésta no llegaba, me preguntó explícitamente “qué me parecía”. Le respondí con una pregunta: “¿Eres feliz?” A lo que ella respondió con un tímido ‘sí’ acompañado de una bajada de párpados, la cual me tomé como una señal reveladora que su psique me envió, o sea, que ni ella misma se lo creía. Eso sí, no estaba dispuesta a admitirlo si no a seguir disimulándolo leyendo mis libros: “si lees libros de Rosetta no puedes si no ser reina, porque las damiselas de diadema floja no leen libros de Rosetta”. ¡Y un pimiento morrón! Muchas damiselas son lectoras de mis libros porque les proporciona coartadas para su diadema.
    Volvamos a la tontería diademera.
    Ninguna mujer, ni hombre alguno, deberían dar su alma a nadie, excepto a sí mismos. Desde que escribí y publiqué LA REINA QUE DIO CALABAZAS AL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA, han pasado unos cuantos libros, experiencias vitales, coscorrones, amadrinadas y amadrinados por mi consulta, ‘alimento espiritual’ y material emocional suficiente como para llenar varios libros más. La reina está más actual que nunca, puesto que la epidemia de diademas flojas se ha extendido en vez de haber mermado. Cada día hay más mujeres con la diadema floja, un factor que gana adeptas y adeptos. ¿Cómo puede ser esto? Mmmm… el CdR les anima a aflojarse la diadema de muchas y variadas maneras. En los últimos años a muchas mujeres les ha entrado una fijación enfermiza (a mi entender) por el tamaño de su tetamen: ¡pero si todas las mujeres tienen dos y en el mismo sitio! No sé qué les pasa por la psique para que estén tan obsesionadas con tener unas tetas grandes.
    ¿Cómo es que reducen el ser mujer al tamaño de sus tetas?
    ¿Más allá de las tetas no hay mujer?
    ¿Los pechos es lo único que define a una mujer?
    ¿Es menos mujer una mujer con pechos pequeños?
    Y, ¿qué decir de aquellas mujeres a las que, a raíz de un cáncer de mama, les han extirpado uno o ambos pechos?
    Hablando del cáncer, ¿qué está pasando para que haya tantas mujeres de todas las edades aquejadas de este mal? Mi hipótesis es que las mujeres andan fatal de dignidad, y ello se refleja en la salud, y de ahí el cáncer de mama como somatización. Y, que conste que no niego ni me cierro a otros posibles factores como puedan ser los ambientales (el aire también está ciertamente contaminado), la comida, o las medicinas que toman las mujeres… No me cierro a que existan factores coadyuvantes. No obstante, a mi entender, la salud espiritual es decisiva en el desarrollo o no de ésta plaga. Hagamos una prueba empírica, preguntemos a las mujeres que tienen o han tenido cáncer de mama cómo andaban de dignidad, cuidaban o no de sí mismas, nutrían o no su alma, se sentían o no inferiores a otras mujeres y/o a otros hombres… Mi praxis me ha proporcionado información privilegiada, y si bien es cierto, que mi ‘demoscopia particular’ no es científica ni tiene fiabilidad estadística, si es un ‘top of mind’ (ojo de buen cubero, podríamos decir), de algo que está en el aire: hay una corriente o movimiento en contra de la dignidad femenina, tanto por parte de hombres como de mujeres (que es lo peor). No lo parece pero lo es. Considero que es antinatural que una mujer se sienta inferior o superior a otras mujeres en base al tamaño de sus tetas, o por no tener hijos o carecer de pareja o no ligar. Condicionar el sentirse atractivas o exitosas o válidas como mujeres al ‘ligar’ o tener churri, se me antoja espantoso y sumamente tóxico para el alma. He visto como muchas mujeres se amargan la existencia por no tener pareja, lo cual provoca que se agarren al primero que pasa por sus vidas como si éste fuera una suerte de clavo ardiendo, se lanzan a la piscina del primero que les hace caso, y se presta a hacerles de caballero rescatador y galante, sin detenerse a reflexionar si es sapo o no, si les conviene o no como pareja, o si están o no enamoradas, o si de no tener tanta hambre emocional se relacionarían con él. ¡Nada de eso! Las neuronas se les atontan en cuanto el hombre les hace caso. ¡Humillante para la psique femenina! Enamorarse es maravilloso, pero no lo es alucinarse, ni matarse de hambre emocional. Las damiselas están hambrientas, siempre hambrientas de dignidad, por consiguiente en cuanto un hombre les hace caso ellas se lanzan a imaginarse la vida con él, y le dan pase VIP a su vida sin hacerle ni la más mínima prueba del algodón. Le besan, y los morros se les hinchan. Eso en el mejor de los casos, por que en los peores, puede que las maltrate psicológica e incluso físicamente. ¡Caramba! Deberían hacérselo mirar. Pero mirárselo bien, quiero decir, que no basta con leer un libro. Obviamente, que ellas no son las únicas responsables de estos desaguisados. Ellos se han vuelto damiselas: han copiado los peores patrones disfuncionales de las mujeres en el ámbito emocional. Hijas de madres inmaduras y de padres emocionalmente ausentes, han terminado por desarrollar una diadema floja que les ha calado hasta las neuronas del alma.
    ¿Tiene esto solución? Yo quiero creer que sí la tiene. Eso sí, pasa porque asumamos que estamos inmersos en una crisis de valores del alma, que sin compromiso con nosotros mismos, con nuestros valores y principios no será posible una recuperación de la dignidad y desde ahí la posibilidad de relaciones emocional y espiritualmente sanas entre seres humanos en el ámbito de lo sentimental en particular, y de las relaciones en general.
    Amarse, enamorarse, encontrarse y relacionarse con el ‘alma gemela’, con el compañero del alma, eso es un milagro al que todos deberíamos aspirar en vez de conformarnos con la opción menos mala pues el miedo mata de hambre la esperanza y hace que emigre la dignidad y se despida el sentido común.
    ¿Tienes principios?
    ¿Sabes cuáles son?
    ¿Has aprendido a amar a la persona más importante de tu vida?
    ¿Crees que eres lo más importante que te ha podido pasar?
    Ven y sígueme, vamos a repartir calabazas.

    Fuente: libro LAS DAMISELAS SON DE VENUS Y LAS REINAS SON DEL PLANETA QUE LES DA LA GANA, ZENITH/PLANETA. autora ROSETTA FORNER, a la venta el 3 abril 2012
    link para ver portada y saber más del libro:

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