Retorno a la austeridad. El Lujo de vivir en la Sencillez.

 
 
“El hombre no creó el tejido de la vida, sino que simplemente es una fibra de él. Lo que hagáis a ese tejido, os lo hacéis a vosotros mismos.”
(…)Meditaremos la idea del hombre blanco de comprar nuestras tierras. Pero, ¿puede acaso un hombre ser dueño de su madre? Mi pueblo pregunta: ¿qué quiere el hombre blanco? ¿Se puede comprar el aire o el calor de la tierra, o la agilidad del venado? ¿Cómo podemos nosotros venderos esas cosas, y vosotros cómo podríais comprarlas?. Cuando todos los bisontes hayan sido sacrificados, los caballos salvajes domados, los misteriosos rincones del bosque profanados por el aliento agobiante de muchos hombres y se atiborren de cables parlantes la espléndida visión de las colinas… ¿dónde estará el bosque? Habrá sido destruido. ¿Dónde estará el águila? Habrá desaparecido. Y esto significará el fin de la vida y el comienzo de la lucha por la supervivencia.”

FRAGMENTOS DE LA CARTA DEL JEFE SEATTLE AL PRESIDENTE DE EE.UU, LAGO WASHINGTON, JUNIO DE 1854.

“NECESITAMOS VIVIR SIMPLEMENTE PARA QUE OTROS, SIMPLEMENTE, PUEDAN VIVIR”.  

Mahatma Gandhi

SIMPLIFICA TU VIDA. EL MODELO FEMENINO PARA SALVAR NUESTRO PLANETA Y A NOSOTROS MISMOS.  

La idea de que las mujeres y la naturaleza están intimamente asociadas no es nueva. De hecho, fue ese tipo de certeza la que permitió la dominación de una y de otra simultáneamente. La mujer, desde el principio de los tiempos, se ha sentido indentificada con la naturaleza.

Como ella, es fecunda. Como ella, también se ocupa de nutrir y cuidad todo lo que crece. Como ella, se renueva cíclicamente. Como ella, acoge entre sus brazos tanto al recién nacido como al moribundo.

Ambas son receptivas, creativas, autogeneradas y no violentas.

En cambio, como señala la socióloga María Mies, la relación del hombre-cazador con la naturaleza fue necesariamente violenta, destructiva y depredadora, en vivo contraste con el tipo de contacto que siempre ha tenido con la tierra la mujer que a cultiva y recolecta sus frutos.

Los científicos Lee y de Vore han demostrado empíricamente que. en las sociedades primitivas, las mujeres proporcionaban un 80% del alimento diario mediante sus cultivos, mientras que los hombres, con la caza sólo aportan el 20% restante.

Por lo que queda bastante claro que la humanidad no hubiera podido sobrevivir únicamente con ese pequeño aporte masculino.

Está más que claro que como las mujeres no tomemos cartas en el asunto a día de hoy  y sigamos pretendiendo que sean los hombres los que cambien su condición estamos contribuyendo indirectamente a la destrucción de nuestro planeta y todas sus formas de vida.

La pregunta que plantea la escritora María Eugenia Eyras en su libro El Vientre Cósmico, es la siguiente:

¿QUÉ PODEMOS HACER LAS MUJERES OCCIDENTALES, AQUÍ Y AHORA, PARA MEJORAR LA SALUD DEL PLANETA?

1- Comenzar por decirle un NO rotundo al consumismo.

2- Desmarcarse de esa cultura del derroche de “usar  y tirar”

3- Reciclar TODOS los elementos que sea posible

4- Renunciar al despilfarro

5- Proponerse llevar un estilo de vida más simple, más austero y más natural.

6- Y Seguir el consejo de la ex-Ministra de Medio Ambiente en España, Cristina Narbona, para ahorrar energía:

“BAJA. APAGA. RECICLA. CAMINA”

En boca de Jim Merkel:

“Inculcando el AMOR a la Madre Naturaleza y minimizando nuestro paso por la Tierra aún estamos a tiempo…”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s